Dra. Carmen Navarro

Dra. Carmen Navarro

Una Sana Alimentación para Tí y para tu Bebé

Por: Dra. Esther Arrue.

La nutrición de la mujer embarazada es de gran importancia para la salud de la madre y para la salud del feto, asegurar un parto sin complicaciones y el adecuado desarrollo del futuro adulto que será ese bebé. Un buen estado nutricional y una alimentación suficiente, apropiada y equilibrada, contribuirán a finalizar con éxito una etapa de la vida, en la cual, las necesidades maternas aumentan, como resultado de sus propias demandas y las de su bebé, que precisará de todos los elementos necesarios para formarse. La madre debe proporcionar a su hijo estos aportes, o bien, tomando alimentos, o a costa de sus propias reservas.

Los requerimientos nutricionales no son uniformes a lo largo de todo el embarazo. Se podrían diferenciar en dos etapas. La primera etapa, ocupa el primer trimestre de gestación, caracterizado por rápida división celular, desarrollo de los distintos órganos y preparación para las futuras demandas; y la segunda etapa, abarca los dos trimestres finales, y es cuando se produce el desarrollo y crecimiento del feto.

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Tampoco podemos subestimar el estado nutricional de la madre, previo a la concepción. Numerosos estudios han demostrado que, en mujeres bien nutridas, los fetos resultantes son más sanos que aquellos, producto de madres desnutridas o malnutridas previamente. La malnutrición materna tiene efectos, no sólo sobre el peso del feto, sino también sobre su metabolismo, crecimiento, velocidad de división celular, etc. Y estos cambios no pueden compensarse con alimentación después de nacer. Por ello, en condiciones ideales, la evaluación nutricional debe iniciarse antes del comienzo del embarazo, para obtener un diagnóstico nutricional adecuado que permita realizar a tiempo las modificaciones requeridas en cada caso particular.

No sólo la desnutrición es el problema alimentario del embarazo, pues en nuestra sociedad, y cada vez con mayor frecuencia, hay formas de malnutrición ligadas a sobrealimentación, o desbalances nutricionales como la obesidad, la diabetes mellitus, hipertensión, enfermedad cardiovascular, alcoholismo, etc. La obesidad, por ejemplo, se ha asociado con mayores tasas de infertilidad, mayor riesgo de aborto, mayor número de malformaciones congénitas, diabetes e hipertensión gestacional, y complicaciones del parto.

Por lo que, un adecuado asesoramiento y seguimiento nutricional, pueden ser fundamentales para el feliz desarrollo de este mágico momento.

Son múltiples los factores que intervienen en el estado nutricional de la mujer embarazada, y deben ser tomados en cuenta a la hora de asesorarla en su alimentación. Entre los factores intervinientes tenemos: Antecedentes familiares de malnutrición, hábitos alimentarios incorrectos, nivel cultural, edad, situación social y económica, tabaquismo, consumo de alcohol, anemia, dietas de adelgazamiento previas, número de embarazos, y tiempo transcurrido entre cada uno, etc.

Las necesidades de energía de la mujer embarazada son mayores, que las de la mujer que no lo está. En el primer trimestre, prácticamente se mantienen iguales a las necesidades preconcepcionales. En el segundo trimestre, se incrementan en unas 240 kcal diarias, y, en el tercer trimestre, aumentan a 450 kcal aproximadamente.

¿Cuál debe ser la ganancia de peso recomendada durante el embarazo?

De forma muy breve veamos algunas respuestas. El aumento de peso recomendable depende del peso previo de la madre y de otros factores. En una mujer con normopeso previo a su embarazo, el incremento más frecuente es de 12 kilos, aproximadamente. Así pues, el aumento será mayor o menor, en función de que existan, delgadez o sobrepeso/obesidad, con una ganancia mínima de 7 kg.

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En definitiva, el mayor beneficio de tener un embarazo saludable, es tener un bebé saludable. El embarazo es un período de tu vida que será inolvidable, en el que se forma ese nuevo ser humano, que es tu hijo y, por lo tanto, es necesario tener cuidado y seguir las recomendaciones sugeridas por tu médico, porque ya no eres tú sola, que te estás cuidando a ti misma, sino también a esa nueva vida que se está formando dentro de ti.

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